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domingo, 25 de diciembre de 2011

Un canto de Victoria

Era el Primero de Enero
Yo era una muchacha triste
Que sin conocer el ristre
Bordeaba el desfiladero.

Sin madre yo había crecido
El hambre me la llevó
Y aunque papá me arropó
Me faltaron sus latidos.

Afuera mucha alegría
Las multitudes gritaban
Algunos se preguntaban
Qué era lo que sucedía.

El cruel Batista había huido
Con sus bolsillos repletos
Dejando 20 mil muertos
Y un país ensombrecido.

No soportó la asonada
De una invasión a Occidente
De un Fidel en el Oriente
De un Che invicto en Santa Clara.

Ver a la madrastra arpía
Odiar la Revolución
Fue la mejor convicción
De que algo noble ocurría.

Yo escapé de aquel infierno
Una mañana muy fría
Algo dentro me advertía
Que se acababa el invierno.

Vi la luz en el camino
Oí cantar al sonajero
Mi corazón prisionero
Se hizo dueño del Turquino.

Fue el canto del colibrí
Era un final de victoria
Una fiesta de la historia
Que comenzara el Mambí.

Pero entonces se iniciaba
Un combate interminable
Contra el yanqui abominable
Que rugiente amenazaba.

A pesar de las mentiras
De las crueles agresiones
De las viles invasiones
Cuba se mantuvo erguida.

Hoy brilla con mil colores
Hoy sirve al mundo de ejemplo
Convertida en ese templo
Donde se curan dolores.

Llega un nuevo aniversario
La multitud va orgullosa
De esa gesta victoriosa
Que no teme al adversario.

Que reclama Libertad
Para esos Cinco cubanos
Esos valientes hermanos
Ejemplos de dignidad!!!!

Martí, desde su explanada
Observa, se enorgullece
Fidel, como guía crece
Ante el Autor del Moncada.

Obama, nuevos planes gestará
La Clinton podrá recitarlos
Pero tendrá que archivarlos
Porque nunca, nunca habrá
En nuestra historia gloriosa,
En esta hazaña grandiosa
Un bochornoso Zanjón
Porque la Revolución
Ha sido, es y será
¡UN ETERNO BARAGUÁ!

Enviado por Teresita Capote Camacho
Enbajadora de Cuba en Bulgaria.

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