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martes, 6 de diciembre de 2011

¡Cuerda de hipócritas borrachos!

Oscar Heck

La gran mayoría de la gente de la oposición, que son mayoritariamente de las clases tradicionalmente mas privilegiadas, son una cuerda de vagos e hipócritas, que ademas parecen carecer de memoria, probablemente consecuencia del consumo diario de güisqui importado. También, son completamente incapaces de analizar las realidad de manera lógica y aun menos, contemplarla dentro de un contexto humanista.

Hoy apareció un articulo en El Impulso, con el titular, “250 homicidios semanales se registran en el país.”

El articulo dice, “Lamentablemente tenemos que decir que contabilizamos, cifras extraoficiales, desde el mes de enero hasta el 30 de noviembre, solamente los días viernes, sábado, domingo y el lunes hasta las 6 de la mañana, 15 mil 500 homicidios. Esto tiene que ver con un promedio de 250 homicidios semanales a nivel de todas las regiones del país.”

(¡Siempre son “cifras extraoficiales”!)

¡Hipócritas!

Tengo dos puntos que resaltar.

Primero, estos hipócritas borrachos de la oposición siempre se “olvidan” de mencionar que la gran mayoría de los asesinatos ocurren en los barrios de Venezuela y que la causa mayor es el ajuste de cuentas entre bandas o pandillas.

¿Qué les importa a la clase media o a la clase media alta cuantos pobres se matan entre ellos en los barrios?

¡Hipócritas!

Segundo, son tan estúpidos (probablemente a causa del güisqui también) que no saben hacer cálculos de los mas sencillos.

En los años 1970 el numero de pobres que fallecían en nuestros barrios era muchísimo mas alto que hoy en día, aunque no fallecían necesariamente por un balazo en la cabeza. La mayoría moría, poco a poco, por balazos al corazón. Así murió mi suegro, así murió una amiga de 23 años en mis brazos, y también el hijo de 2 años de otra amiga, y millones mas durante los reinos de los asesinos, Copei y AD.

Morían cientos de personas inocentes todos los días en todos los barrios de Venezuela porque no tenían la plata para pagar visitas al medico o para comprar medicina. Morían porque no les abastecía el salario para la comida, aunque trabajaban para vagos de las clases medias y altas siete días la semana.

Morían porque trabajaban bajo el quemante sol todo los días mientras que sus amos tomaban güisqui importado bajo la sombra diciéndoles que y como hacerlo. Morían porque no tenían agua potable, ni luz en sus ranchos de zinc, y cuando llovía, las aguas negras de las urbanizaciones arriba creaban un pantano de mierda en sus pisos de tierra.

¡Pero eso no nunca lo publicaban en los periódicos!

Nunca publicaron un titular que decía, “Carlos Andrés Pérez, un criminal y asesino común, mato un niño de 2 años en un barrio popular.”

Ese niño de 2 años murió asfixiado por lombrices que le salían de sus oídos, de sus ojos y de la nariz y la boca, a dos metros de mi, en los brazos de su mamá, que gritaba como que si ella también se estaba muriendo asfixiada. Podría contarles cientos de historias parecidas, como lo de la muerte de mi suegro, pero estas tragedias llenarían un libro mas espeso que la tan santa biblia.

Mientras que los curas con quienes yo trabajaba salían a cenar, dos veces semanal, en Las Mercedes, al Tamanaco, al Club Hípico o al Club Italiano, con ministros del gobierno de CAP, con diplomáticos y con banqueros, donde se gastaba (en los años 1970) por lo menos $400 cada vez, y mientras que la clase media disfrutaba su güisqui importado de 20 años en las mesas de los mismos restaurantes, caían muertos los inocentes en los barrios como moscas en un basurero.

$400 en aquellos días representaba mas de un año de salario para un obrero.

¡Nunca les importo un coño!

Entonces, ¿porqué es que les importa tanto ahora cuanta gente se mueren en los barrios? Por lo menos hoy en día, desde que llegó nuestro querido Comandante, la mayoría no se mueren por balazos al corazón.

¡Hipocritas!

Desde el Táchira

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