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domingo, 21 de agosto de 2011

Reflexiones en torno al Anteproyecto de Ley de Medios Comunitarios Alternativos y Comunicación Popular (I)


Por: Antonio González Ordoñez
En los últimos años se ha venido profundizando el nivel de discusión con respecto al tema comunicacional y el papel de los medios en Venezuela prácticamente toda la sociedad tiene que ver con esta cuestión, ya que dejo de ser un tema de académicos para convertirse en punto de conversación común: debido a la importancia que se le ha dado a pueblo en lo referente su papel de protagonista en el hecho comunicacional, donde el ciudadano no solo es receptor si no también emisor de los contenidos que completan la nueva comunicación, que recibe interpreta y emite, lo que llaman el feedback perfecto; esto como parte de una nueva practica comunicacional que produjo un sacudón político, social y cultural en los últimos 12 años luego de la llegada al poder del Comandante Hugo Chávez en Venezuela

En este sentido se viene dando un gran debate a nivel nacional con motivo de la presentación del Anteproyecto de Ley de Medios Comunitarios Alternativos y Comunicación Popular en La Asamblea Nacional, impulsada por colectivos de los Medios Populares, comunicadores revolucionarios así como de diputados y diputadas, sensibles y comprometidos por el impulso de una comunicación liberadora y humanista. Dicha discusión trasciende las meras reivindicaciones gremiales para convertirse en un debate central, entendiendo la aguda confrontación ideológica y comunicacional que vive la Revolución Bolivariana.

De lo aprobado en dicho proyecto legal dependerá mucho la acción política con que batallaremos en esta confrontación ideológica contra las fuerzas capitalistas; entendiendo que toda revolución llega hasta donde se lo permite su claridad ideológica.

La propuesta de Ley, según el artículo 1 del anteproyecto estable el marco legal general de los Medios Comunitarios Alternativos y la Comunicación Popular; así como la organización desde la comunicación popular. En ese sentido consideramos que desde el punto de vista conceptual contiene una calificación subliminal que desvaloriza la comunicación popular, cuando por ejemplo se refiere como marco regulatorio exclusivo para “los otros medios de comunicación” o para “la otra comunicación” como insistentemente ha calificado el anteproyecto a los medios comunitarios y alternativos. Consideramos y esta reflexión es personal, que existe una exagerada mención de alternatividad de “nuestros medios”, (incluso la misma iniciativa y alcance de la Ley es expresión de esto) que creemos que resulta peligrosa e interesada por varias razones:

- Calificar a la comunicación que practicamos como alternativa es aceptar tácitamente, que los medios privados también practican comunicación, y que nosotros la practicamos pero de OTRA forma. Lo que supone que ambos modelos de comunicación, solo son diferentes, sin ser antagónicos, y pueden convivir siempre y cuando estén regulados por un marco legal.

Esta visión esconde la naturaleza dialéctica del problema. Los medios privados son aparatos de reproducción de la ideología de la clase dominante, de la ideología y la cultura que emanan del capital y que garantizan la reproducción de la dominación. No practican comunicación, al contrario atentan contra ella a través de la imposición de modos de vida, concepciones de mundo, conductas, reflejos condicionados, que producen la aceptación pasiva, la resignación incluso la colaboración del humilde, del explotado para con su verdugo. Son una fábrica de valores a través de los cuales se absolutiza el Capital frente a la persona, frente al trabajo vivo, no enajenado como fuente de la verdadera cultura, la humana.

La derecha ya salido al paso con una propuesta leguleya traída de los cabellos donde amenazan a la comunicación popular con violación de tratados internacionales, algo similar al “memorable” al santo oficio con la triste lista inquisidora de libros prohibidos conocida como el índice, en la cual los que no aparecían estaban execrados eran retenidos por el comisario luego quemados, los dueños de ese pensamiento eran considerados herejes y fueron sometidos a sacrificios con torturas crueles, esa pretensión de la oligarquía por supuesto que se consiguió con la pared infranqueable del poder popular venezolano.

Hacia una verdadera comunicación

Para finalizar con nuestra exposición conceptual consideramos que en los medios comerciales capitalistas, el mensaje se ha convertido en un objeto de compra-venta, en vulgar mercancía, en donde las grandes empresas de bienes y servicios determinan las líneas editoriales, contenidos, formatos, líneas de producción, etc. La comunicación entendida como necesidad humana y actividad forjadora de conciencia del deber social es ajena a la práctica que generan los medios privados; donde se priva a la comunicación genuina y se impone la desinformación y la no-comunicación. Por ello decimos: La comunicación es todo lo que el gran emporio industrial del”entretenimiento” y de propaganda no es.

- Aprobar por Ley que somos Alternativos implica asumir y resignarnos a un papel secundario en la actividad comunicacional, reconocer que nuestra posición va a ser relegada siempre al segundo plano, que los expertocratas burgueses de la no-comunicación tendrán siempre los papeles estelares mientras que nosotros nos dedicamos a lo otro, lo alternativo, lo inofensivo, lo local, lo ilegitimo, lo inexperto. Reconocer esa redacción tal como esta sería sentenciarnos a la alternatividad permanente sin posibilidad de ser la elección definitiva. La simple aprobación de la Ley, exclusiva para lo otro, si bien puede ser un reconocimiento necesario de lo otro, termina siendo también una legitimación de lo hegemónico. Es decir, se acepta un pacto de coexistencia pacífica con los medios de no-comunicación, que son enemigos de la Revolución y el Socialismo y el problema se reduce a una simple implementación de marcos regulatorios.

La comunicación es una sola, y debemos pelear porque sus medios respondan a los intereses del ser social, del pueblo como sujeto consiente y transformador, y no bajo la tutela de minorías burguesas antagónicas a la justicia social y a la vida humana sin explotadores ni explotados.

Si aceptamos los medios como “armas” y “la comunicación” como frente de lucha, estamos necesariamente negando la comunicación alternativa, y en la lucha por la nueva cultura, estamos obligados a hacer no “otra” comunicación, sino una “nueva” que nosotros nos empeñamos en entenderla comunitaria, y por eso nos negamos a cualquier forma de conciliación de clases, y reafirmamos, que la comunicación revolucionaria se está contrayendo día a día en los sectores populares.

Este artículo parte de las discusiones en torno al anteproyecto de Ley realizadas entre los colectivos: Tatuy TVC, Periódico Lápiz Rebelde, Cooperativa Cultural AbraPalabray, Corotvc, radio comunitaria La Rosa de San José 92.3 FM




Aordonez47@hotmail.com

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