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lunes, 27 de junio de 2011

Asumir el periodismo



* Ana Cristina Chávez

Asumir el periodismo como modo y razón de vida implica entregarse a la profesión en cuerpo y alma. Decidir estudiar Comunicación Social no puede ser una elección sujeta a lo que está de moda, a lo que resulta “chévere” o a lo que te da “caché”, porque tus amigos te verán en televisión o te escucharán mientras lees en el programa de radio los mensajes de texto que te enviarán por sus Blackberrys.
El periodismo requiere compromiso, mística de trabajo, interpretación de la realidad y mucha vocación de servicio. Ser periodista es como ser médico, trabajador social, un psicólogo o un maestro. Es todo eso y más.
Quien decide ser periodista debe entender que la magia y el poder de la comunicación lo llevarán inevitablemente por los caminos del pueblo, de la patria, de la vida y del amor, “aún a riesgo de parecer ridículo”, como diría el “Che”.
Siempre se ha afirmado que el periodista es un profesional al servicio de la comunidad, que le brinda al pueblo la posibilidad de expresarse, de opinar, decidir y actuar; además de interpretar y difundir lo que aspira y lo que crea. Pero en realidad, el ejercicio periodístico debe trascender hasta convertirse en la propia voz del pueblo. El periodista debe ser, en definitiva, el pueblo mismo; ser la sangre que corre en las venas de la patria, porque la idea, la palabra hablada, escrita, convertida en imágenes o sonidos, tiene que representar el palpitar de la tierra.
Quien comunica pensando en el otro, en los otros, que a su vez son él mismo, sabe que no puede convertirse en un traidor a la patria; quien comunica es un maestro, puesto que bajo su responsabilidad está la siembra de valores, la enseñanza del idioma, la difusión de lo estético, de lo bello, así como la transmisión de información veraz y oportuna que contribuya a generar en los ciudadanos el sentido crítico y reflexivo que se requiere en tiempos de revolución.
Pero todo esto lo descubrí con el tiempo. Con solo dieciséis años escogí convertirme en periodista, aun cuando no tenía muy claro en lo que me iba a meter. Sin embargo, el ejemplo de lo que significa tamaña responsabilidad lo presencié desde mi nacimiento, con unos padres brillantes y trabajadores que me enseñaron a amar la comunicación en todas sus facetas. Con las semillitas de la honestidad, la constancia y el esfuerzo sembradas en el corazón, emprendí un camino de satisfacciones, que por cosas del destino me llevó a conjugar el periodismo con la educación universitaria, mancuerna perfecta para impulsar el desarrollo de un país.
Así, desde las aulas, puedo contribuir con la formación de ciudadanos lectores y escritores, críticos y reflexivos, que sepan interpretar el lenguaje de los medios de comunicación y que sean capaces de utilizar esos recursos a su favor, para difundir el conocimiento tecnológico.
Doy clases y escribo como necesidad de vida, tratando de cumplir con la misión del periodismo, ¿y les confieso algo? ¡me encanta! Y aunque estoy consciente de lo mucho que me falta por hacer, sé que me queda suficiente vida por delante para escribir y seguir luchando por el periodismo y la educación. Entonces, ¡qué viva la vida!

* Periodista y docente del IUTAG.

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