Materiales publicados

miércoles, 6 de abril de 2011

Elecciones 2012 en USA.



Lorenzo Gonzalo*


Terminó la campaña presidencial en Estados Unidos y comienza otro ciclo para las nuevas elecciones de noviembre del 2012. Las elecciones estadounidenses es como una obra bufa que nunca termina. Obama acaba de tomar posesión de la Administración general del Estado, tras ser electo por el Consejo Electoral del país y a penas comenzadas las discusiones sobre sus propuestas de campaña, sus huestes electorales se prestan a desarrollar las estrategias que pudieran garantizarle, al recién graduado Presidente, un nuevo período.


Dicen que las segundas partes nunca son buenas. El problema en Estados Unidos consiste en que la segunda sesión comienza cuando la primera aún no ha terminado, o sea no tenemos si quiera la oportunidad de saber si la segunda es más mala, igual o peor que la primera. Tal parece que los capítulos presidenciales en Estados Unidos nunca tienen la posibilidad de demostrar el grado de viabilidad de las promesas de la campaña electoral o la voluntad o la sinceridad del candidato para materializarlas.


Los observadores de otro planeta, quizás no comprenderían cómo funciona el sistema electoral en Estados Unidos. No se trata de una democracia al estilo imaginado por los griegos o a la usanza europea. En realidad no es un mecanismo donde la ciudadanía tenga el poder de elegir libremente a sus representantes.


Para empezar el período de cuatro años, sujeto a campañas electorales que comienzan, cuando a la primera aún le queda la segunda mitad de su período para terminarlo, no da tiempo para que un ciudadano medio elabore con objetividad la experiencia del mandato que supuestamente le había otorgado al Presidente. Solamente tiene espacio para guiarse por criterios ideológicos, los cuales están dirigidos por las dos mega maquinarias políticas, encargadas de lograr que el candidato obtenga mayoría de votos en una serie de Estados. El trabajo tampoco consiste en que dicho candidato sea electo en la mayoría de estos Estados, porque su triunfo solamente depende de que el cómputo final de votos electorales sea suficiente.


Como cada Estado tiene un número de votos electorales, en dependencia de la cantidad de Senadores y Representantes federales que posee, el número de votos que corresponde a los candidatos no se corresponde con el número de Estados. Tampoco se corresponde con el número de ciudadanos que han votado. O sea, un Presidente puede salir electo con la minoría de Estados a su favor y con la mayoría de los ciudadanos en contra.


Bueno de estos hemos hablado y sabemos que se trata de una democracia “made in USA” la cual, nada que ver con el resto del mundo. Paradójicamente, exceptuando por ahora a Europa, Washington le exige a todo el mundo que adopten su sistema. Esta imposición que siempre la hace con tono de mando, la aplica por lo general a los países que comienzan su despegue para ingresar a un mundo con un poco más de desarrollo. Aceptar la orden es la condición previa para ser aceptado al “círculo de amistades”.


Obama acaba de anunciar su candidatura presidencial. La estrategia de acceder a través de internet a todos los hogares e instituciones, ha sido elaborada sobre la pasada experiencia y proyecta recoger fácilmente, 1000 millones de dólares.


En Estados Unidos, exceptuando los grandes conglomerados industriales y financieros, existen pocas entidades económicas que posean un capital de esta naturaleza. La diferencia de este volumen monetario en relación a esos otros, es que este es un capital totalmente improductivo, y una vez que llega a las manos de un candidato, se convierte en un despilfarro de recursos. O sea, que a la terrible crisis económica que confronta el país, debemos agregar la horrenda aberración de maquinarias gubernamentales contribuyendo a profundizar las ineficiencias de un sistema que aún no ha tenido tiempo de abrir su paracaídas para aminorar el golpe.


Pero peor aún es el hecho, de que durante los dos cortos años que lleva en la presidencia, ha tenido que aprender a bailar la cuerda floja en medio de los intereses que regulan el enorme Estados cuya Administración le ha sido entregada para dirigirlo parcialmente. Digo parcialmente, porque tiene que lidiar con los poderes que conforman las diversas oficinas de los ministerios, la decena de sectores de inteligencia y contrainteligencia y las fuerzas armadas. Las personas a cargo de esas funciones, la mayoría de la veces ocupan esos puestos de por vida. Además debe lidiar con el Congreso, donde también hay congresistas que están allí de por vida. Pero son los funcionarios permanentes del Estado, quienes lo limitan en sus poderes y le pueden hacer su administración muy difícil. El Presidente de Estados Unidos, por la Constitución y las leyes cuenta con poderes extraordinarios, pero las personas componentes del conjunto de la maquinaria, (aun cuando los más directamente allegados a su persona, son designados por el Ejecutivo) el Partido que lo nombró candidato convirtiéndolo en Presidente y el Congreso, transforman su vida en un buche de ácido. El Congreso por ejemplo, aunque tiene una función básicamente legislativa, es entre otras cosas el encargado de declarar Guerra. Como existen tantos circunloquios legales, esa decisión no es básica para atacar y ocupar otro país, asunto que permite que los intereses de Estado que se mueven alrededor de la Casa Blanca, entre ellos el Complejo Militar Industrial, pueda disparar los cañones sin la bendición congresional. Por ejemplo, las invasiones que contemplamos hoy en Irak, Afganistán y Libia, no son guerras. ¿!Qué les parece!?


Los problemas de gobierno que confronta un Presidente en Estados Unidos son complejos, porque en realidad no gobierna a pesar de los grandes poderes que la Constitución y las leyes le confieren y podríamos decir que ni siquiera es quien más manda. Por supuesto una persona que obtiene ese nombramiento y se desentienda de la maquinaria estatal podría tomar muchas decisiones que la Constitución le autoriza, pero habría que ver cómo reaccionarían entonces las fuerzas que verdaderamente controlan y administran el devenir del ese monstruoso Estado, el más grande y poderoso que la humanidad ha conocido.


El comienzo de la campaña electoral estadounidense, a penas pasados unos días de la toma de posesión del Presidente Barack Obama, es la pieza clave del entretenimiento democráticos en Estados Unidos, donde las elecciones se han convertido en una de esas novelas que llaman en muchos sitios culebrones y en el país de George Washington, le llaman Soap Operas, lo cual significaría algo así como: “una Opera de Jabón”, algo ligero, que solo sirve para entretenerse.


*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami

No hay comentarios.: