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sábado, 26 de marzo de 2011

La Policía hondureña ataca a los periodistas durante la represión a los manifestaciones

Bartolo Fuentes
Agencia Comunicación Comunitaria

Tal parece que la policía ha establecido como norma atacar a los periodistas que cubren las acciones de represión a manifestaciones de protesta contra el gobierno.


Varios comunicadores han resultado afectados por ataques directos que ha realizado la policía contra grupos de periodistas que cubren la represión a manifestaciones de maestros y padres de familia de estudiantes de educación pública que se oponen a la privatización de la misma.


Durante desalojos de calles en Tegucigalpa el 21 de marzo fui víctima y testigo de como fueron atacados y resultaron afectados por los menos doce comunicadores con golpes de tolete, impactos de bombas lacrimógenas y lanzamiento directo de gas contra ellos.


Una comunicadora fue empujada e insultada por los militares y apartada de la cerca del Instituto de Previsión del Magisterio, Inprema, cuando ella se aproximó para observar como era agredida una representante de la Comisión de Verdad por parte de un oficial de la policía que mantiene ocupado el edificio. Dos colegas salieron en su defensa.


A eso de la una de la tarde del 21 de marzo tres tanquetas y varios grupos de uniformados dispersaron una marcha cuando llegaba al Inprema después de 10 kilómetros de recorrido, iniciado en el mismo punto a las 9 de la mañana. Los manifestantes fueron perseguidos por el vecindario por las tanquetas y arriba de las mismas iban policías con lanza bombas que disparaban por todos lados.


Quedo despejada la zona unos doscientos metros a la redonda, solo quedamos unos 20 periodistas y los policías. Media hora después unas 50 personas se reagruparon a unas dos cuadras y eran atacados con gases, los periodistas corrimos y los jefes ordenaron a más policías ir también a reprimir. Entre los policías estalló una lacrimógena, cuando me di vuelta y tomé la foto un lanza bombas se adelantó, me apuntó y disparó y me impactó una lacrimógena en el muslo izquierdo, recargó su arma y volvió a apuntar. Otros policías también dispararon hacia el grupo de periodistas quienes estábamos identificados con chalecos o gafetes y además portábamos cámaras fotográficas y de video. Eramos de diferentes medios incluso algunos inclinados al gobierno y otros de la prensa Internacional. No había forma de confundirnos pues no había ningún otro grupo en el sitio.


Nos apartamos del lugar. Luego un camarógrafo de TV Globo mostró dos impactos de lacrimógenas en sus piernas, otro mostró como le destruyeron el micrófono de su cámara de televisión de un toletazo y yo les mostré como la bomba donde me pegó dejó quemado el pantalón. Otro colega dijo que le ardía una rozón de bomba.


En ese momento se aproximaba una tanqueta y vimos a los lanza bombas que venían arriba en actitud amenazante, alguien sugirió que levantáramos todos las cámaras, mientras les gritábamos que erámos de la prensa.


En enseguida pasó un pelotón de policías y uno gritó “Ustedes también están haciendo relajo” y alguien del grupo contestó “Nosotros estamos trabajando”, “Cual trabajando”, murmuró el policía. Avanzaron y dispararon lacrimógenas hacia las personas que estaban en las paradas de buses cercanas a la Universidad Pedagógica. Luego vimos como un policía jaloneaba el cable del micrófono de una cámara de video, ellos se hicieron a un lado y tiraron una lacrimógena a los pies de la periodista que portaba el micrófono.


El comentario de todos es que había una actitud clara de atacar a los periodistas y no se trataba de accidente o casualidad. Los hechos en sí no son los preocupantes, pero si la actitud agresiva que asusta a cualquiera porque además de toletes y lacrimógenas portan fusiles de guerra y pistolas automáticas que en otras ocasiones han disparado al momento de reprimir las manifestaciones.


Estamos regresando a la situación de los primeros meses del Golpe de Estado cuando se hirió y encarceló a comunicadores en las calles y se destruyó o robó equipo por parte de la policía y el ejército.


Necesitamos que se garantice la libertad para el ejercicio del periodismo. Debe corregirse esto ya, y no reaccionar hasta que haya un hecho fatal. No olvidamos que durante este gobierno han sido asesinados diez comunicadores y todos los casos están en impunidad.


Nuestra solidaridad con todos los y las agredidas y nuestro llamado a los organismos de derechos humanos para que exija parar estos atentados contra la libertad de expresión.

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